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martes, 18 de agosto de 2015

Pon un empotrador en tu vida


 Hasta mi divorcio no recuerdo comentar, en detalle, con ninguna de mis amigas cómo era mi vida sexual ni tenía ni idea de cómo eran las suyas.

Bueno, miento. En la despedida de la Camarera del Aire, bajo los efectos de grandes dosis de alcohol, todas las féminas allí presentes contaban, con todo tipo de detalles, a que se dedicaban en este mundo de las artes amatorias.

Madre mía! yo no daba crédito.

Soy de cole de monjas y, aunque tenemos fama de sueltas, os puedo asegurar que las de colegio público, me superaban por goleada. Iban finas!

JODER. Que si sexo anal, pañuelos de seda por el agujero cuando estás a punto de correrte, posturas imposibles, tríos, intercambios de pareja.....en fin! y yo sin poder contar más que mis sesiones sexuales, a parte de inexistentes, eran más aburridas que Ricky Martín en la Maison de PlayBoy.

Pero ésto, fue sólo un espejismo.

Después de la despedida llegué a casa pensando que era una puta pringada. Sí.

Este pensamiento cambió cuando comenzaron las confesiones en privado.

Que yo era una pringada no, pero que la mayoría de mis amigas eran igual de pringadas que yo, sí.

 Ignorante de mí. Imaginándome a todas ellas gozadoras de una ajetreada, divertida, constante y agotadora vida entre sábanas. Y, para variar, qué confundida estaba.

Hasta entonces, no tenía ni idea de lo " sufridoras en silencio" que somos y de, hasta que punto, teníamos más en común de lo que yo pensaba, sexualmente hablando.

Y es que TODAS, pasamos hambre.

Hasta el moño estoy yo de escuchar a hombres decir tonterías tipo: " yo siempre estoy dispuesto, mi mujer me tiene a pan y agua, 5 polvos en una noche, yo es que por las mañanas me levanto con ganas" .... ganas de qué???? será de mear porque no conozco a uno sólo que folle por la mañana. Increíble. Señores, una vez más, vendiendo humo. Gracias. Muy bien.

Y es que TODAS, necesitamos un empotrador.

Sí. Con o sin barba. Hipster o moderno. Con camisa de cuadros o de CH. Con tableta de chocolate o barriga cervecera. Runner o fontanero. Con moñacos por todo el cuerpo o con la piel como el culito de un bb. Fofisano o vegano.

Pero por favor, empotrador. Que empotre por la mañana y por la tarde. Que siempre esté dispuesto a ponerte mirando a Cuenca. Que no contabilice los polvos sino las veces que te deja con los ojos en blanco. Eso es lo que queremos.